Nota mental: cuidado con las motos en Asia
Ves niños conduciendo motos. Familias enteras montadas en una moto. Colegialas en moto con un paraguas-parasol en la mano. Gente que vuelve de la montaña cargada de leña. Gente que va al mercado cargada de productos… ‘Cargada’ significa que a veces es difícil distinguir qué es qué entre la masa en movimiento.
He visto motos llenas hasta el absurdo de personas y objetos. Motos modificadas con ‘sidecar’ hechos a base de chapa soldada y martillazos. Remolques de bambu ajustados con cuerdas y gomas rodando sobre ruedas de carromato. La lista de cosas surrelistas relacionadas con motos no tiene fin.
Laos es un país muy pobre y la imaginación y la necesidad llegan allí donde los medios se quedan cortos.
Casi cada noche veo a mis amigos lao volver a casa borrachos, en moto. Trabajan de 6 a 18 y tras bañarse y cambiarse de ropa se juntan para beber Beer Lao, charlar, intimar buscando pareja -fija o temporal-, comer algo y buscar el letargo que aporta el alcohol de baja graduación antes del toque de queda nocturno (todo cierra antes de media noche).
Muchas veces terminan tan borrachos que son incapaces de insertar la llave en sus motos. Entonces piden ayuda para arrancar y se marchan esperando llegar a casa. Caminar -y abandonar la moto- es algo impensable. Sólo los más pobres y los extranjeros caminan, unos por necesidad, los otros por ‘gusto’.
El accidente nocturno más común es quedarse dormido y salirse de la carretera volviendo a casa borracho. Las motos son muy potentes: a pesar de su fragilidad permiten sin dificultad pasar de los 100km por hora; no hay arcenes y en el mejor de los casos acabarás en un campo de arroz.
Casi todas las motos tienen alguna marca de caídas o piezas rotas. Casi todos los lao alguna historia relacionada que contar.
Los ‘farang’ vienen de países industrializados y creen saber conducir. Perciben las motos como ‘bicicletas con motor’ y los cascos como una molestia a evitar. Hay poco tráfico… la gente cree “controlar”: si los niños lao conducen una moto, ¿cómo no lo van a poder hacer ellos?
Conducir en Laos es una actividad altamente intuitiva en la que prima la atención al entorno: búfalos, niños, perros, ancianos, camioneros chinos locos, adolescentes lao borrachos, señoras cargadas de compra… Troncos, piedras, baches, charcos, balsas de arena. Muchos boletos para la lotería del accidente. Una lotería que siempre toca: es cuestión de tiempo.
Las carreteras, cuando las hay, son espacios mixtos en los que transitar, sacudir el arroz, cortar leña o pararse comer, etc. Hace menos de una década que esta gente convive con el asfalto. Conducir en Laos es ‘diferente’.
Hace unos días vi volver a su hostal a dos jóvenes de Israel. Iban cargados de piezas de moto. Uno de ellos apenas podía caminar. Charlé con ellos aunque no hacía falta preguntar nada.
Tras cumplir el servicio militar en Israel han venido de vacaciones. Imagino que regatearon mucho y mal en el lugar donde alquilaron las motos así que no les tenían demasiado aprecio (algo que explica el trato posterior). Tuvieron un choque lateral relativamente importante con gente lao en moto a unos kilómetros de la ciudad. Fin de la historia e inicio de los Problemas.
Algunos consejos extrapolables de ésta y otras historias:
1º la culpa siempre es del farang, del extranjero. No hablar el idioma ni tener amigos locales complica solucionar la situación amigablemente. Aquí no hay ‘imparcialidad’, hay responsabilidad: quien tiene más dinero y no habla lao paga los platos rotos. Y lo hace a precio de vajilla china. En caso de que el hecho trascienda -algo a evitar en la medida de lo posible- la versión lao de la historia prevalece.
Nota: el contrato de alquiler de motos estándar en Laos estipula que TODA la responsabilidad es de quien alquila. Todo el contrato es “letra paqueña”. No hay seguros de ningún tipo: quien firma paga todos los gastos relacionados. Es increíblemente estúpido alquilar un vehículo bajo estas condiciones, especialmente uno que no se está habituado a condicir en un entorno que se desconoce.
2º hasta que las partes implicadas (dueños de las motos + accidentados) no están satisfechas no se recupera el pasaporte entregado al alquilar el vehículo (que puede “perderse” en caso de ‘insatisfacción’ o peor aún, acabar en manos de la policia). En este caso en particular ‘estar satisfecho’ significó desembolsar 600$ en piezas de recambio para las motos implicadas; una moto de 125cc. china nueva cuesta 400$. Un mecánico experto (=amigo o familiar de una de las partes) se encargó de la reparación y de la factura. Las piezas que los israelís llevaban en las manos estaban como nuevas, cambiarlas fue una excusa para la mano de obra y para poder exigir más dinero: los chicos dijeron que sólo pagarían por las piezas rotas.
200$ en mano a tiempo y una propina en moneda local para organizar un ‘ritual basi’ para “reforzar” los espíritus de personas y motos hubiesen solucionado todo ‘el problema’.
Nota: llama SIEMPRE a quien te alquiló la moto. Intenta crear una buena relación mientras alquilas. Ellos tienen interés en la moto y un negocio público que mantener. Los mecánicos de pueblo sólo ven un farang que desplumar. Paga, sonríe y desaparece cuanto antes, no vaya a ser que a alguien se le ocurra un nuevo motivo para sacarte más pasta o peor aún, aparezca la policia.
3º no mezcles a la policia con tus asuntos en Laos. Sale más caro y las probabilidades de meterte en un lio aumentan. Con dinero, sonrisas y buena voluntad se puede arreglar casi todo. Reserva siempre dinero para pagos de emergencia, la policia prefiere dólares.
4º asegúrate de tener un buen seguro combinado (médico y a terceros). La rodilla destrozada que he visto hoy la han tratado con simple tintura de yodo y una tira de trapo. Los chicos israelíes querían un buen médico, pero vivimos a 10 horas de bus del hospital decente más cercano.
5º evita hacer el gilipollas en la medida de lo posible. Es una tarea árdua porque en países como Laos ser extranjero es casi sinónimo de actuar como un auténtico gilipollas la mayor parte del tiempo (=comportarte como si estuvieses en tu país esperando que las cosas funcionen “parecido” y tuvieras alguna clase de “derecho” cuando aquí la gente lo que tiene son deberes).
Este post estaba programado. Espero volver a tener WiFi en unos días. Si todo va bien estaré disfrutando de mi ‘ceremonia basi’ en un templo budista en Chiang Mai, Tailandia. Tengo un antojo terrible de arroz glutinoso dulce con leche de coco y mango :)
