Cuando “la Roja” ganó el mundial…

13 July, 2010 (09:02) | Xanfarin.com | By Xan

yo estaba en Chiang Mai, Tailandia.

Vestía, casualidades del destino, una camiseta naranja que me granjeó cierto mimetismo entre la muchedumbre de los Países Bajos. Chiang Mai, esa noche, fue holandesa.

La presencia patría fue defendida por media docena de irreductibles abanderados (literalmente, con una bandera con toro). Los abucheos y malos modos de los holandeses -un claro reflejo de lo que sucedería durante el partido- aconsejaron a los pocos españoles declarados (¿media docena?) buscarse un lugar menos “orange” (todo el mundo iba de ‘uniforme’) para ver el partido.

Antes de iniciarse el partido la deportividad ya brillaba por su ausencia. Nada que ver con la elegancia teutona en semifinales, una nación que sabe tanto ganar como perder.

La bandera del reino siguió presente en las caras de la gente thai: todos los thai con los que hablé habían apostado dinero. Todos ellos contra Holanda, sólo sentí no poder hacer lo mismo.

La ‘mamasan’ del burdel en el que me alojaba ganó 75.000THB con la victoria española. Llegué tan tarde a Chiang Mai por problemas en la frontera que sólo pude hacer check-in en un burdel: habitación roja, luces rojas, dormí en mi saco porque me daba ‘miedo’ meterme en la cama.
La cerveza se acabó antes del primer tiempo. Durante el descando bebimos cochinadas indigestas en cubos de plástico. Me encontré trabajando de DJ (o algo así, en el local usaban youTube para la música/vídeos; surrealista) lo que favoreció que Kraftwerk fuese TOP1 la noche el partido. Pronto llegó otro cargamento de cerveza en tuk-tuk y siguió el partido…

Gritos, aullidos, quejas, insultos… ver el partido desde la mayoría naranja fue muy muy divertido. Y todo lo contrario.

Personalmente, la satisfacción de la victoria fue inmensa: espero olvidar toda la mierda que tuve que escuchar durante el partido. Xenofobia y anti-españolismo desatados rememorando los peores -o mejores :p- tiempos del Conde-Duque de Olivares. Saberse en mayoría soltó las lenguas: La selección naranja se mereció perder por el karma negativo generado por sus seguidores en Chiang Mai. Mucha arrogancia, mucha falsa superioridad. Mucha mierda pseudo supremacista.

Por todo éso y porque más que fútbol el partido pareció una secuencia de “Shaolin Soccer” (vean la película y se sentirán identificados) me alegré muchísimo con la victoria. Ni el equipo ni los niños malcriados que los apoyaban se merecían ganar el partido. Ni ése ni otros.

Como suponía, la derrota terminó con la fiesta para sorpresa de la gente thai: para ellos el deporte es deporte, sana diversión y una excusa para hacer fiesta -y apuestas-. Los holandeses se hundieron en sus miserias y en silencio se fueron marchando a sus casas.

Viví algo parecido en Alemania en la final de la Eurocopa, rodeado de alemanes, sólo que éstos pierden son mucha más clase que el lumpen holandés mochileando en Tailandia. Es triste que una derrota haga olvidar todas las victorias anteriores y ‘ser segundo’ no signifique nada.

La compañia de los thai y los gays ingleses vinculados a “mi” burdel que se mostraron 100% pro-España me permitió celebrar la victoria antes de irme a dormir.

Fue una noche épica; en muchos aspectos.

Y fue el cuarto partido de fútbol que veo entero en mi vida. El fútbol me aburre soberanamente, pero reconozco que la ‘atmósfera’ a veces puede ser divertida. Dos de los cuatro han sido victorias españolas en finales metido de lleno entre las filas “enemigas” :) ¡Que haya más!