Desde Khon Kaen, Tailandia
Mañana se da por finalizado el congreso sobre Laos.
Se anunciará la próxima ciudad en organizarlo -tiene lugar cada tres años- y nos diremos todos adios.
Me pregunto qué pasa con todas las antropólogas buenorras que han pasado por mi facultad -y por las de medio mundo- porque a la hora de la verdad, cuando te encuentras haciendo algo serio rodeado de freaks, sólo hay búfalos y/o chiflados.
Llevo mi cartera llena de tarjetas: alemanes, franceses, australianos y algún lao, en su mayoría.
Confirmado oficialmente que soy el único antropólogo estudiando “mi” grupo étnico. Ahora al menos todo el mundo lo sabe: los antropólogos en privado nos “llamamos” por el grupo étnico que estudiamos (Hmong, Khmu, Akha, etc.).
He aprendido poco pero conocido mucha gente. Estoy muy muy contento.
Me vuelvo mañana a Chiang Mai, esta vez a un hostal de verdad. Echaré de menos la conexión de Internet del hotel, el servicio de habitaciones, el aire acondicionado, mi kimono-bata para bajar a la piscina climatizada y el buffet del desayuno.
Chiang Mai ya no es la ciudad encantadora que conocí hace muchos años. A cambio hay centros comerciales :)
En una semana espero estar camino de Laos. El tiempo vuela.
Mientras tanto, en Alemania tienen el mejor verano de los últimos años… no es justo. Cuando el buen tiempo llegue al Sudeste Asiático yo estaré camino del otoño alemán.
Hoy cenaré barbacoa thai: mesa con grill de gas y una estructura metálica donde asar cosas y hacer sopas acompañada de una mesa llena de platos de carne, verduras, setas y salsas. ¡Hambre!
