Empieza la cuenta atrás para volver a casa(s)
Prácticamente todos los objetivos de este viaje (menos la semana de playa en un isla haciendo submarinismo, el soapy-massage con modelos-gemelas Thai y comer sashimi hasta vomitar) se han cumplido.
Mi Lao podría ser mucho mejor, pero para éso tendría que haber residido en Vientiane y haber tenido a mi profesora particular en modo intensivo. Algo que me propongo hacer en el futuro mientras espero por mi ‘carnet’ Lao y los permisos de investigación pertinentes.
En su lugar tengo una red social y la base de mi trabajo de campo organizadas. Tengo cristalino qué meter en mi maletas y qué no. Y más importante aún: soy plenamente consciente de lo que sé (lo útil/válido de todo lo que he aprendido en los últimos seis años) y de lo que necesito saber.
Hay una pregrunta básica previa a todo trabajo de campo: ¿Podrás vivir en condiciones extremas en un poblado perdido de ‘la mano de cualquier dios’ durante al menos un año?
Mi respuesta actual, es: Sin duda, y además disfrutándolo. Soy feliz como una lombriz :)
Añoro muchas cosas y personas, pero éso es algo que me pasará siempre, viva donde viva, hasta el final de mis días. Es uno de los gajes del oficio: sales de tu agujero hobbit y a partir de ahí empiezas a echar siempre algo(uien) de menos. Es un proceso que no tiene marcha atrás.
Dentro de unas semanas tendré barbacoas en el Canal de Münster y fiestas punk-rock, house etc. en fábricas estilo Bauhaus. Y en unas semanas más me iré de Riojas y pintxos por La Comarca y quizá pueda hacer surf en Mundaka y/o Zarautz. Ganas no faltan.
Estaré en Casa y añoraré mi Larb ngua gab kao niao, las BeerLao con hielo en la discoteca-burdel china y charlar sobre antropología sin tener que explicar conceptos ni dar explicaciones.
Estoy aquí y ahora. Y todo me va muy bien. Y soy muy feliz. Asquerosamente feliz. Contextualemte incompleto pero Feliz :)
