Sobre gecónidos, cigarras, ranas y pájaros absurdos

15 August, 2010 (19:51) | Xanfarin.com | By Xan

Haría falta un entomólogo para listar todos los animales desconocidos que componen mis nanas nocturnas en Lao.

Del resto, los geckos, del malayo Gekko, son mis favoritos. Uso el nombre ‘gecko’ porque es la onomatopeya que los nomina: suenan como un pájaro que gritase ‘gé-koo’. Durante horas. Hay un par de canciones ‘house’ thai que incluso la incluyen sampleado ahora mismo. Y tengo una familia viviendo en mi casa: los geckos diminutos son un encanto… los grandes escretan desde el techo en mis libros y son soportables -en el aspecto compañeros de piso- porque se comen los mosquitos :p

Llamo ‘cigarras’ a los miles de bichos que crean el ruido de fondo en el que escuchar perros ladrando (desde que apareció una teleserie con un perro que habla, los perros son mascotas y no ‘trabajadores’), gatos salvajes (aquí lo son a la fuerza, no son considerados animales de compañía: comen ratas, cazan serpientes, etc.). Y luego están los pájaros locos… muchos, cada uno hablando un idioma más absurdo que el anterior. Incluídos los gallos: compitiendo desde las 4AM hasta quedarse afónicos. Entrañables y desentrañables todos ellos.

Las ranas son un mundo a parte. Primero por su cacofonía entre zen e infernal, en función de tu estado pre-onírico; segundo porque si los pedazos de carne vienen cortados y rebozados en salsa de harina de arroz, chilis, miel y sésamo… no sé si como pollo o rana. Las brochetas de rana o las ranas descuartizadas y asadas al grill son más fácil de identificar. Odio comer rana local: son diminutas y te limitas a masticar huesos y quitarte pellejos de entre los dientes; además sus manitas parecen saludar desde tus palillo mientras te las acercas a la boca…

Evito usar ventilador en la medida de lo posible, los problemas se reducen a ruido e hipersensibilidad capilar. El aire mueve el vello corporal y el inconsciente susurra palabras como arañas, cucharachas salvajes y mosquitos mientras sueñas. No siempre es posible: el calor es axfisiante algunas noches.

Camiones chinos a toda velocidad y borrachos en moto volviendo a casa tras visitar algún burdel o a sus ‘miia noi’ (esposas pequeñas, literalmente; se refiere a amantes o segundas esposas en función del grupo étnico) completan el ‘cuadro’.

Escribo desde mi balcón. Enorme. Síndrome de Stendhal se llama. ¿Quién puede dormir cuando la noche le dedica un notturno?