De sopa de embriones y otras delicatessen

19 August, 2010 (14:56) | Xanfarin.com | By Xan

Mucha gente ha catado las cocinas asiáticas más occidentalizadas en restaurantes chinos, tailandeses, vietnamitas, etc. Algunos incluso lo hacen en los respectivos países en restaurantes adaptados a los gustos occidentales.

Una minoría visita restaurantes locales para locales… que sin menú y no sabiendo el idioma hacen difícil hacerse una idea de lo que se puede pedir al margen de arroz con pollo. Y siempre está la opción de ser invitado a casa de algún amigo/a.

Mi comida de hoy ha consistido en sopa de embrión -feto- de búfalo con salsa de estómago macerado y ranas. De nuevo ranas. Como antes de la comida dejé claro que las ranas locales, diminutas y juguetonas, despiertan mis escrúpulos (conté la anécdota de las ranas al grill -en vez de mi orden de pollo- saludando con sus manitas desde mis palillos) sirvieron ranas… pero les amputaron las manos y las decapitaron antes de “cocinarlas”. La idea era ganarse los escrúpulos del falang. “Los huesos de rana tiene mucho calcio”, me dijeron… éso me pasa por añorar en voz alta queso y yogur.

Para empezar la comida vaciamos una botellita de güisqui de arroz con hierbas medicinales maceradas. Una combinación de hierbas que “hace a los hombres más fuertes” (la fiesta iba a continuar en algún burdel local donde todos los casados tienen alguna ‘fan mai’, amante y los demás alguna favorita).

Una muralla de arroz glutinoso, salsas picantes, platos llenos de ‘hierbas’ del bosque (incluyendo ramitas de árbol cuyas hojas se comen y/o se usan como plato para comer) y chili, mucho chili.

Las comidas sociales lao duran horas. Se come poco, compartiendo. Se bebe mucho. Para la ‘bebida social’ se usa sólo un vaso que usa todo el mundo: el vaso pasa de mano en mano con el anfitrion rellenándolo – mientras da vueltas a la mesa – de güisqui o cerveza, se vacia de un trago para el siguiente. Así sin parar… todo el mundo bebiendo mucho y muy rápido para no hacer esperar al siguiente. Con coros.

Los brindis están llenos de formalismos: la asimetría con la que los vasos chocan debe mostrar el estatus social de quienes brindan (al menos al principio). La complejidad social de un evento aparentemente casual – desde fuera – es enorme. Desde quien rellena los vasos (mujer/menos estatus/más joven al resto) hasta quien propone los brindis. Desde lo más serios a los más payasos: es anti-intuitivo pero a más estatus más pasayadas… se espera que sean anfitriones divertidos, sociales y capaces de hacer el bufón en el momento adecuado.

La estricta etiqueta lao sólo se “rompe” en ocasiones especiales. Un ejemplo son los cumpleaños que terminan siempre con las caras de los asistentes llenas de nata. Las tartas tienen un “corazón” de bizcocho y toneladas de nata/mantequilla que se usa para pringar las caras de los invitados (la primera vez, sorprende que una chica se te acerque y te ponga la manaza llena de nata en la cara; a estas alturas de la fiesta ya te estará llamando “hermano” y tú a ella “hermana” :p ).

Teniendo en cuenta que tu jefe(s) y compañeros de trabajo acuden a la celebración mezclados con tus amigos y familia, es un momento interesante.

Ayer fui invitado a mi primera ordenación Taoista, recibí la lista tabús que debo evitar antes de asistir y el visto bueno para documentar todo el evento. Todo un honor y un triunfo personal: es una ceremonia íntima rodeada de cierto misticismo y estoy invitado a acompañar al experto ritual que la llevará a cabo y a los chicos que van a ser ordenados en todo momento.

Mis fotos y videos serán usados por “mi” tribu para mostrar a poblados cercanos cuyos expertos rituales murieron antes de transmitir los registros Taoistas cómo se lleva a cabo una ‘aunténtica’ ordenación Taoista. El valor documental no tendrá precio. Ésta era una de las metas de mi trabajo de campo de a largo plazo: documentar los diferentes grados de ordenaciones Taoistas… liturgia de hace 800 años mezclada con creencias animistas pre-taoistas. Ains.

Por un lado tengo muchísimas ganas de volver a Casa(s), por otro mi trabajo aquí empieza a dar resultados.

Necesito mejorar mi lao muchísimo para saltarme a mi traductor, que ahora mismo es tanto un problema como una solución. Y necesito dineros. Y necesito mejores medios. Y necesito sexo. Mucho y de calidad. Beber güisqui de arroz que mejora tus capacidades sexuales no ayuda en demasía, especialmente si en tu camino a casa vas a ser acosado por preciosas bar-girls thai.

Tengo fecha de salida del país: el 29 de Agosto me marcho a Tailandia.

Queda mucho por hacer y ahora que soy un ‘ser social’, el tiempo libre -trabajo lo llaman algunos- disminuye.

Por cierto, el ‘embrión/feto’ de búfalo estaba delicioso. Entre mis visitas familiares a los grupos étnicos y la tradición rural de la mayoría lao estoy comiendo cosas que me harían ganar un concurso televisivo.