No-despacho, no-proyecto y no-viaje; o todo lo contrario

26 October, 2010 (18:37) | Xanfarin.com | By Xan

Mis próximos meses no se van a llamar Noviembre, Diciembre, Enero y Febrero. Se llamarán Erwin, Rudolf, Josef y Alexander. Todos ellos de apellido Schrödinger.

El despacho -que tenía que haber estrenado ayer- permanece cerrado a cal y canto porque la anterior usuaria se ha llevado las llaves a su trabajo de campo. La copia extra ya se la había llevado antes a algún otro sitio -o algo así-. Da igual. Se supone que en unos días me darán mi “manojo de llaves”. Tengo una placa con un nombre que nadie sabe pronunciar en una puerta que nadie puede abrir. Absurdo.

La resolución de nuestro proyecto se retrasa hasta principios de año. Lo cual es bueno porque aún no lo han desestimado y seguimos compitiendo por los fondos con los que sufragar los próximos tres años de investigación. Y malo, porque a diferencia de algunos santones místicos capaces de alimentarse de chi -u otras descacharrantes energías-, soy incapaz de alimentarme del aire. Especialmente ahora que llegan las navidades y los supermercados alemanes se llenan de “Delicatessen” variadas capaces de asesinar a un diabético por mero empadronamiento en suelo teutón.

Mejor aún: si el proyecto sale adelante, debido al retraso con el presupuesto, podré “desglosar” el trabajo de campo en varias estancias en vez de “comerme” 16 meses de un tirón, o lo que es lo mismo: deliciosos veranos alemanes/centro-europeos y estación seca en el Sudeste Asiático. Mi definición de vida perfecta.

En Enero tendrán lugar las ordenaciones taoistas a las que estoy invitado. Es un episodio “único” que espero grabar, analizar y publicitar a la largo del año que viene… si al final puedo acudir: dependo de (1) un presupuesto especial -porque el proyecto no estará aprobado a tiempo- que aún no ha sido asignado y a la caza del cuál estoy trabajando ahora mismo y (2) de permisos de investigación especiales, porque mi visa de investigador tampoco estará lista para la fecha esperada.

Todo está ahí. Esperando a suceder. O a no hacerlo.

Mientras tanto, la Chica de la Habitación Naranja y yo hemos decidido tener gato. Gata. Será una gata cuántica porque por contrato no podemos tener animales en esta casa de barrio residencial perfecto. Pero dado que aunque sea cuántica es la primera vez que me planteo compartir un ser vivo en propiedad con alguien, es un gran paso para mí. Ahora sólo falta que la crisis económica se ponga del lado de nuestro órdago: o gato o nuevos inquilinos… o nos aguantamos y seguimos como siempre :)

Feliz como una lombriz.