De daoismo, hecatombes y rituales místicos
He pasado una semana muy intensa en un poblado Lanten en el norte de Laos.
El año pasado fui invitado a una ordenación Daoista Lanten; su liturgia está anclada en el canón Daoista de hace mil años y profundamente mezclada con creencias animistas y culto a los ancestros pre-daoistas.
Todos los hombres adultos están -idealmente, es muy caro- ordenados y actúan como “chamanes” (bonito palabro que sirve para identificar a los “expertos en ritual” de cualquier parte del mundo).
La ceremonia dura una semana y los rituales transcurren tanto duranteel día como la noche: 24×7.
Los chamanes Lanten son como un ejército (literalmente: una de sus escuelas daoistas es la de los sacerdotes-soldado) y las ceremonias son increíblemente complicadas de estudiar. Todos los rituales se dividen en dos partes: la correspondiente a “espíritus” de toda índoles y la correspondiente a ancestros y dioses. Van en paralelo, a diferentes ritmos. Siempre hay un “director” para cada una que tiene a su cargo a varios “asistentes”. La organización es llevada por seis chamanes expertos y todos los demás participantes colaboran en la realización de diversas maneras: desde otros chamanes igual de expertos a mujeres y niños.
Dos palabras definen mis últimos diez días: Fascinante y extenuante.
Debido a la falta de sueño, el agotamiento, el alcohol y el humo de opio he cometido algunos errores increíblemente estúpidos: poner mi grabadora delante de un chamán, durante una hora para grabar un ritual para invitar a los dioses mientras entona cánticos, toca el tambor y los platillos, apagada o pulsar dos veces el botón grabar/pausa… unas cuantas veces. Por no hablar de mi brazo cayendo por su propio peso o temblando por la postura por el agotamiento -días con la Panasonic alzada- o el sueño, destrozando los planos.
Editar el caos de planos será una tarea de titanes.
El opio lo noté el primer día: mi cabeza estaba “en otro sitio”. El sueño lo he arrastrado hasta hoy: los chamanes se turnan y duermen un par de horas de vez en cuando; un lujo que yo no podía permitirme.
Tuve problemas cuando, pensando que era parte de algún ritual, filmé a un chamán consumiendo opio: el consumo y tráfico de opio está prohibido en Laos; los ancianos pueden consumirlo porque tras tantos años de adicción morirían si se les priva de su droga. Todo se arregló borrando el video y comprometiéndome a censurar estas partes en el futuro. A cambio me enseñaron todo lo vínculado al opio: cuando tenga hijos me invitarán a fumarlo con ellos :p no quieren que mis ancestros se queden sin linaje por mi adicción/su culpa.
Un ritual muy interesante consiste en “abrir” las puertas del infierno Lanten para “rescatar” a los muertos recientes (a los tres años de su defunción) y enviarlos al cielo. Mandan dragones (hechos de papel de bambú: el chamán les da vida-espíritu con sus cánticos) y sirvientes a realizar la tarea. Es espectacular.
La ordenación se compone de muchos rituales mezclados en relación al tiempo del año y familia que la organiza. Esta vez combinaron un rescate a dos ex-mujeres muertas con la celebración del año nuevo.
El cálculo de animales sacrificados es enorme para un poblado del norte de Laos: numerosos cerdos de diferentes tamaños, un macho cabrio enorme, y muchas gallinas. Las verduras no las cuento. Media tonelada de arroz. Y varias docenas de litros de whisky de arroz.
Como referencia: con el dinero invertido en esta ceremonia se pueden construir dos casas Lanten (en las que viven varias unidades familiares) en el poblado.
Todo termino anoche con la celebración de dos “basi” Lanten, uno para el jefe de clan y otro para mí: con muchos de los chamanes del pueblo -unos cuarenta- sentados en torno a la mesa se hace pasar un hilo de algodón virgen que todos los participantes toman en sus manos; el hilo partía de mis manos y volvía a estas, creando un círculo del que todos formaban parte.
Durante unos minutos piden a sus espíritus guía, dioses y ancestros que cuiden de mí, me deparen lo mejor, etc. etc. Cada chamán pedía cosas diferentes, muchas veces marcadas por nuestras conversaciones previas (desde salud, hijos o éxito en mi trabajo a erecciones poderosas* y duraderas a mi regreso a Alemania :p).
Con todos los metros de hilo se hace una pulsera que ahora llevo en mi muñeca derecha. Tras esto cada chamán “dona” una pequeña porción de su propio cuenco de arroz… que sumaron dos cuencos rebosantes: me lo tuve que comer todo.
Ahora soy parte de la tribu y como los demásn Lanten, un miembro del ejército de chamanes, un general si es necesaria su ayuda.
Las cosas no podrían haber salido mejor. Ahora mismo mi único miedo es perder la información que ya he recogido.
Almaceno dos copias del video más la grabadora llena de horas de cánticos y entrevistas: el disco duro del laptogato y un LaCie rugged de 2,5″ con un Tera de capacidad. Espero vuelva conmigo sin mayores problemas.
Es difícil explicar la sensación actual: los últimos años de trabajo tenían como meta lo que he empezado a hacer hace 10 días. Es muy difícil diseñar años enteros de tu vida por tu cuenta y riesgo con metas a largo plazo cuya consecución en muchos casos es casi una loteria. Muy arriesgado. Muy duro demasiadas veces.
Esta semana con los Lanten ha sido una de las experiencias vitales más plenas que he tenido en mi vida. Sólo puedo decir que todos los esfuerzos encaminados a conseguirla han merecido la pena.
Lo mejor de todo: ésto es sólo el principio.
Mi meta futura ahora mismo es lograr que se celebre una ceremonia muy especial que los Lanten no organizan desde hace 25 años; y documentarla.
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* Hace dos noches, en una ceremonia que se celebró a éso de las 2AM en la que se invitaba a un espíritu primigenio vinculado a la fertilidad (sexo) a ocupar el cuerpo de un chamán sucedió algo “diferente”. El espíritu, desfrazado como un macho de cabra, visita a los 6 chamanes que dirigen la ceremonia, estos le pagan 2 monedas chinas (muy muy antiguas) a cambio de favores…y de que se marche. Este espíritu es muy caprichoso y puede tanto beneficiarte como joderte la vida (literalmente, comerse tu espíritu o el de tus hijos: matarte).
Para sorpresa de todos, yo el primero que miraba todo a través de la pantalla de mi cámara, el espíritu-chamán vino a mí. Yo no tenía monedas con las que pagar (quién organiza ‘la fiesta’ hace el pago ritual a los chamanes antes de que esta se inicie) y me tuve que limitar a pagar con kips el valor de mercado de dos de estas monedas… Para felicidad de las féminas que tengan a bien encamarse conmigo en el 2011 mis erecciones tendrán el sello de calidad de los espíritus Lanten. Tendré que tener especial cuidado por que voy a ser más fértil que el Nilo con las crecidas en la época de los faraones xD xD xD
El basi se celebró para protegerme de la exposición a espíritus, ancestros y dioses… y por si acaso el cabrón -literalmente- decidía “buscarme a la salida”.
Ni que decir tiene que yo estoy encantado con los acontecimientos: todos los chamanes me contaron un montón de historias a partir de ésta y toda la gente reunida me vio como una persona más “humana” que las pasa putas llegado el caso como cualquier otro.
