Mi nombre es Xan

26 January, 2011 (15:35) | Antropología | By Xan

Mañana he sido invitado a participar en una ceremonia de “año nuevo”.

El año nuevo es mi grupo étnico es un periodo abierto en el que cada familia, en función de sus capacidades y necesidades, decide cuándo y cómo celebrar los rituales.

Traducido: en torno a la luna llena de enero y antes de la de febrero cada casa-clan organiza sus fiestas.

Si todo va bien podré filmar otra ordenación Daoista antes de irme a Hong Kong. Llevo tres días consecutivos dedicándome a traducir a grosso modo la liturgía de este ritual y me vendrá de maravilla poder repasar sus millones de componentes y filmar partes que el no ser omnipresente, ni tener clones o un asistente armado con otra cámara han condenado a ser meras notas o descripciones en mi grabadora.

Espero sinceramente que mi visita a Hong Kong me ayude con la transliteración del particular dialecto del cantonés que usa mi grupo como language vehicular religioso y formal, con correcciones a mi trabajo, traducción de los textos, identificación de los cánones daoistas y el conseguir el software para poder seguir trabajando los próximos meses sin volverme loco (un buen diccionario de cantonés clásico con transliteración al inglés y fonética de apoyo, por ejemplo).

En el idioma de mi grupo étnico mi nickname, Xan, significa “dragón”. Mola.

Hasta ahora todo el mundo se esforzaba en usar mi nombre auténtico como forma de respeto (yo uso los suyos y son 1º muchísimos más y 2º más complicados por tener nombre lao, nombre religioso y nickname usados según el contexto).

En Laos, mis amigos lao me conocen como Tavene -léase ‘táben’- que significa sol. Me gustaba mucho más “Noi”, que significa “pequeño” y que es como un chiste porque saco media o una cabeza y 30 kilos al lao medio, pero estaba “cogido” por gente que lo merece realmente :)

Xan es el nombre que usaron en mi ceremonia “basi”; una mezcla, en mi caso, de bautizo y adopción.

El jefe del poblado está esperando a que la capital dé luz verde para asignarme suelo comunal y ayudarme a comprar materiales: todo el poblado va a construirme una casa para que pueda residir allí y convertirme en un chamán-sacerdote daoista… como cualquier otro adulto de “la tribu”.

Sin poseer mi propia casa (donde recibir a invitados y realizar ceremonias= un lugar con el minialtar para que “mis espíritus residan”) y sin ser un chamán ordenado no podría participar como “uno más”.

La fantasia húmeda de cualquier antropólogo convertida en realidad.

Ahora mismo el castillo de naipes ha recibido una capa de barnizado a prueba de huracanes… sólo necesito un “encofrado” para cimentar los próximos 3 años de investigación.

La palabra mágica, como muchas otras veces, es dinero… mi proyecto -nuestro proyecto- se presenta finalmente ante el tribunal evaluador en marzo. Cinco meses de retraso. Más de un año de espera. Mas otro año largo preparándolo.

En fin. Carpe diem :)

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Mi salud avanza viento en popa a toda vela: vuelvo a correr de 10 a 15km cuando las ceremonias me lo permiten y diría que el arroz glutinoso de los pasteles para “los ancestros” y el exceso de alcohol para “los espíritus” están “recubriendo” mi costillar. Los seis kilos perdidos -robados- son ya sólo un mal recuerdo.

Mala noticia del día: la video-cámara Panasonic graba videos en HD que mi netbook ASUS no puede ni ver ni por supuesto editar. Mi promesa de dejar copias de las ceremonias antes de irme se va al garete…