De años viejos chinos, pollos muertos y una moto robada

5 February, 2011 (11:03) | Antropología | By Xan

Hace unos días me pasé de nuevo por Boten, reciente “zona económica especial” entre China y Laos y vieja frontera de paso. Es increíble lo que está cambiando esta ciudad.

Burdeles chinos, casinos chinos, tiendas chinas, hoteles chinos… imposible hablar lao, imposible pagar con una moneda que no sea china. Se tiran abajo edificios que creo nunca han llegado a usarse para construir de nuevo. La especulación y el dinero dilapidado es brutal. La “chinatown” ha engullido al poblado lao original.

En el camino de vuelta no pude evitar atropellar a una gallina: imposible frenar, era una “familia” enorme y una de ellas -a la que esquive con la rueda delantera- decidió detenerse justo delante de la trasera… Un bote de moto. Una gallina menos. No ha sido ni un niño, ni un perro, ni un gato, ni un búfalo… pero oportunidades nos han faltado.

Una de mis familias adoptivas me invitó a una boda increíble en la que se mezclaron rituales Lao y Tai Dam; al experto ritual que oficiaba la ceremonia le caí en gracia y tuvo a bien explicarme todo… y sentarse luego a mi mesa para emborracharnos juntos.

Dado que yo pululaba por la zona de los espíritus sin cortarme un pelo (pero con mucho respeto) los expertos oficiantes decidieron “protegerme” con basis (anudando pulseras de algodón en mis muñecas) y haciéndome compartir las ofrendas a los espírtus y ancestros: como estaba ocupado con la cámara me llenaron la boca de pollo hasta la náusea y para ayudarme vaciaron en ella whiskey de arroz en pares de vasos (uno por cada pierna, para que no vuelvas a casa cojeando :p).

A la cena-fiesta acudió la flor y nata de la provincia junto con muchos invitados de todo el país. Mi familia adoptiva está vinculada a la banca y al turismo así que conocen a muchísima gente. Unos 2.000 invitados de 17 diferentes grupos étnicos.

El hecho de hacer el video para la boda significó que ‘todo el mundo’ me conoce ahora; tuve que sentarme a beber con muchísima gente. Hablé alemán con aquellos que estudiaron en Alemania del Este, español con los que fueron a estudiar a Cuba, inglés con los jóvenes que tienen carrera universitaria, lao con muchos y chapurreé chino con algunos invitados. Absurdo. Creo que jamás en mi vida he bebido tanta cerveza: cada mesa a la que me acercaba con la cámara me invitaba a sentarme y a beber… siempre dos vasos.

Al día siguiente, con una resaca horrible y tras haber dormido cuatro horas fui invitado por cuatro cabezas de clan de mi “tribu” a cuatro “despedidas del año viejo”.
A mi vuelta a mi guest house me encontré con otra invitación: mi segunda familia adoptiva es de origen chino-vietnamita y también siguen el calendario chino. Me senté con los amigos de mi “casero” y me terminaron de emborrachar mientras misericordes me perdonaban no comer más arroz. Cuatro banquetes rituales habían sido demasiado: oficialmente tengo un par de kilos de más ganados esta semana. Hacía años que no pesaba 85 kilos.

Hoy casi vomito al tener que comprar el whiskey de arroz de regalo para la ceremonia de “apertura de año”. Siempre llevo whiskey -para las ofrendas- y naranjas -por las vitaminas-. A veces tabaco si me lo piden expresamente, aunque éticamente me parece fatal (me niego a contribuir a crear cánceres ajenos).El mero hecho de usar un embudo para medir los 4 litros casi me mata. Llevo bebiendo muchísimo durante muchísimo tiempo.

Afortunado de mí, en esta época del año además tengo la oportunidad de ver en directo el secado del algodón, hilvanado, trabajo de telar y tintado. ¿Qué más se puede pedir? (¡Papel de fibra de bambú…! Se hace en octubre :).

Como todo tiene un pero… me robaron la motocicleta. Gracias a los cielos era una moto china que uso para ir y venir al poblado y no la Honda que alquilo para los viajes más largos. Aún así la “broma” me ha salido cara: mi presupuesto estaba muy ajustado y ahora, si mi seguro alemán no se hace cargo, voy a tener un bonito “agujero”. Al menos mi relación con la familia que la alquila no se ha visto mermada: aquí éso es más importante que el dinero o la propia moto.

Hay pendientes otra ordenación (que me permitiría filmar a otros expertos y aquellas partes que me he perdido), una boda y una ceremonia para “atraer la suerte”.

Y estamos inmersos en el festival Tai Dam que se celebra cada tres años… una oportunidad increíble que no quiero desaprovechar.

Estoy a-go-ta-do.

En este momento empiezo a dejar de ser productivo: necesito parar, dormir, dejar de beber, hacer deporte, pasar mis notas y entrevistas a limpio y volver a ver las grabaciones.

Y un baño. Salgo de casa al amanecer y vuelvo al atardecer… y el agua “caliente” depende de placas solares chinas; tras un paseo gélido en moto una ducha fría es algo que aprendes a odiar.

Creo que durante un par de días haré una “cura” de comida y alcohol, bebiendo té de gengibre con miel y paseando por los bosques de caucho haciendo NADA. Mi cuerpo necesita un respiro. Necesita perder dos kilos. Cubrir las costillas me hizo feliz, cubrir las abdominales me parece decadente viviendo con gente que come lo justo para realizar su trabajo.