Desde Vientiane con calor
Conectado desde uno de los muchos cafés de la capital con WiFi y pasteles disfruto de mi “pausa” burocrática.
Hoy por la tarde me toca pasarme por la sociedad geográfica para intentar hacerme con uno de los mapas de nueva hornada del norte de Laos. Particularmente, de mi provincia: 1:180.000 con todos lo poblados y caminos trazados actualizados al 2009.
Mañana toca departamento de estadística: necesito un desglose de la “categoría” en la que mi grupo étnico está incluída, a poder ser, con los datos aislados referidos expresamente a éste.
Y pasado toca ministerios… y presentar mi propuesta para que la evalúen. Luego, desde la distancia (vuelo el viernes a BKK) esperar a que me devuelvan el feedback. La vuelva a presentar corregida. Ofrezcan una solución amistosa o una cooperación Laos-Alemania (contratar a alguien del gobierno como asistente personal y “entrenarlo” o ayudar a sufragar los cuantiosos gastos de investigación en Laos). La negociemos. Aceptemos o rechacen.
En caso afirmativo tendré mi id Lao con visa de múltiples entradas, permiso de residencia y de investigación para los próximos dos años. En caso negativo toca tocar otra puerta y repetir el proceso.
Espero que mis papeles estén listos para el septiembre que viene. El coste medio suele ser de 1.000€ por semestre de investigación, con descuentos para bloques anuales. La diferencia entre ahora y antes es que aunque el precio sea similar hoy en día es mucho más sencillo conseguir los permisos. Y mucho más sencillo vivir en Laos: benditas carreteras, sacrosantas líneas aéreas… amada WiFi, idolatradas Honda y Suzuky.
Por primera vez, me encuentro a gusto en Vientiane. La promenada siguiendo la orilla del Mekong para correr por la tarde y evitar en la medida de lo posible a los lonelyplaneteros expertodólogos vestidos de niño pequeño, con andrajos o ‘á la étnica’ ayudan mucho.
