Vientiane 28-14
Voy a pasar las Navidades en Vientiane.
Estoy en un hotel en el centro disfrutando de mi nuevo stick 3G con internet gratis durante un mes. Oferta navideña que se ha convertido en un regalo de Navidad inmejorable. Espero que la conexión funcione en las montañas… para hablar hoy con una de mis colegas de profesión se ha tenido que subir a una colina para evitar drops y cortes. Su móvil sólo está activo en partes concretas del poblado en el que reside.
Me he vuelto adicto al pescado asado en sal. Es delicioso y ridículamente barato: dos euros por un pescado enorme cocinado a la brasa y servido a orillas del Mekong. Pollo, fruta, arroz glutinoso y sopas de fideos completan mi dieta.
Me encanta Laos. Me encanta que la gente me sonría. Que cuando voy a un club la gente se acerque a mi mesa a brindar. Sentirme ‘invadido’ por los grupos de cena que vienen con sus cubiteras y botellas de cervezas a intentar forzarme a vaciar vasos brindando.
Estoy sorprendidísimo de encontrarme a ‘lady-boys’ trabajando las calles junto al mercado nocturno, en el viejo Laos era algo impensable. Ayer estuve en una fiesta cuyos cantantes eran todos lady-boys. Muy divertida: casi cabaret alemán xD xD xD
He de confesar que me agota el hecho de tener que cambiar de hotel cada X días. Hacer mochilas, deshacer mochilas. Buscar lavanderías. Matar mosquitos antes de dormir. Hacerme a la nueva cama… Subir su categoría lo hace todo más llevadero: desde el espacio a mi alrededor (mi actual habitación es enorme) a servicios extras (terraza!) y sensación de seguridad.
Pero una vez asentado todo es fácil. Me encanta Asia. Me encanta la facilidad con la que puedes moverte y tratar con la gente.
Hasta el viernes o el lunes no podré solucionar las cuestiones burocráticas. Espero poder volar al norte cuanto antes. A mis montañas. A mis dos carreteras que recorrer en moto. A mis arrozales. A mi tribu :)
Todo cobra sentido una vez aquí. Ésta es mi vida. Soy muy feliz.
