Entretenido escribiendo artículos :)

21 April, 2016 (20:15) | Xanfarin.com | By Xan

Llevo unos días Münster, Alemania combatiendo la burocracia local lo mejor que puedo para defender mis dineros: un error de alguien cometido el año pasado, 2015, en mi compañia de seguros (la versión local de mi “seguridad social”) me dejó en el buzón hace unos meses una factura de unos 8.000€ que abrí la semana pasada. Creo que he conseguido “neutralizarla”. Otro error de alguien en hacienda cometido en el 2013 me cambió de clasificación de impuestos a pagar aumentando en 400 euros al mes lo que se descontaba de mi salario… estoy en plenos proceso de recuperar verios miles de euros pagados de más.

Y así con todo: saltando de país en país como hago ahora, con una pierna en Laos y la otra en Alemania, la cabeza en Hong Kong y el corazón en Tailandia poco más se puede hacer que deshacer entuertos.

Este año publico dos artículos, uno en un libro, otro en un número especial de un obscuro “journal”. Y un foto-ensayo, online. El año que viene mi libro sobre mis chamanes debería ver la luz.

Mi proyecto con la Biblioteca Británica avanza y espero que podamos extenderlo en el futuro a otros puntos de Laos. Tengo un acuerdo con el gobierno de Laos para tres años. Y una propuesta de trabajo de Hong Kong para llevarlo a cabo. Quizás en Vietnam. Quizás en China. Quizás trabajando con Alemania. Quizás con Singapur.

Llevo cosa de dos años metido en berenjenales académicos de los que  ahora empiezo a salir. Y de los que poco a poco empiezo a sacar beneficio. El mundo académico solo cobra sentido cuando puedes monetizarlo: cuando puedes vivir de tu trabajo. En mi caso, un trabajo que tiene lugar la mayor parte del tiempo en un parque natural de un país tropical, así que no me quejo. Lo siento por mi “huella de carbón”. Mi karma.

Residiré durante un par de meses más en Münster, donde me dedico cual hobbit post-aventura a escribir – y leer – sin parar. La diferencia entre un antropólogo y un vacacionero hipster está en las publicaciones.  Y cuento los días para volver al sudeste asiático, mi “habitat natural” desde hace ya unos años. Una vez que te acostumbras a la comida especiada, es difícil volverse atrás. Soy feliz moviéndome entre las selvas de Laos y las urbes asiáticas.

Vivo desde la distancia y la incomprensión como las cosas se desarrollan en La Comarca, y el Reino por extensión. Sigo sin entender que no se hayan instalado guillotinas eléctricas en todas las plazas mayores (figura retórica: es un decir señor fiscal-defensor). Sigo sin entender que al menos desde la cobardía del voto no se haga pagar a esos patriotas de hojalata que se han dedicado a robar a manos llenas y offshores en Panamá con el apoyo tácito de millones de gillipollas que los arropaban con sus votos y sus palmas.

No entenderé que un payaso pueda presumir de evadir impuestos y millonesd de gilipollas sigan sintonizando sus programas en la televisión y riéndole las gracietas. En un país normal con gente normal los evasores de impuestos se tendrían se esconder de la ira de los que sostienen el estado del bienestar. No entiendo que se haya demostrado por activa y por pasiva que la “corona” es un nido de parásitos faranduleros y el Reino no se haya convertido en La República. No entiendo que haya hijosdeputa viviendo como marahás diciendoós que vivís o habéis vivido por encima de vuestras posibilidades… y asentaís con culpabilidad o señaléis al vecino, como si éste tuviera la culpa de los aeropuertos fantasma y las comisiones al 3%.

Hay muchas cosas que no entiendo. Es lo que me hizo buscar mejores lares hace más de una década cuando los encofradores se metían en pisazos de 200m2 y BMWs como quién compra un combo para una sesión golfa. En todas partes se cuecen habas, hace una dictadura que dejó de ser una excusa.

 

El paso del tiempo me ha dado algunas alegrías como que el psicópata que se hacía pasar por Zor, por mí y por muchos más para robar a sus parejas haya sido llevado ante la justicia. A todo cerdo le llega su San Martín.

Más información aquí:

Hablando de sanmartines: creo que me caso. El año que viene.

Llevo prometido un par de ellos y he regalado un par de anillos. Los últimos a la misma persona. Mi chica se aburre de ellos y hay que variarlos: meteorito siberiano, jade burmés, diamantes de pelotilla, de todo haylo. Aún tengo que discutir el precio de la novia, proviene de una cultura donde la dote, a pagar en oro, aún existe.

La salud bien, gracias. Desde hace un tiempo ni me rompo nada ni me infecto ni me parasitan :) No por falta de intentarlo.

Sean felices, la vida es absurdamente breve.