Doppelgänger: la Xanversión
Posted in Doppelgänger on December 18th, 2007 by XanHace unos meses leí una historia terrible en la que una psicópata norteamericana se hacía pasar por un tipo llamado Jesse James (lo siento, está en inglés; y sí, Jesse James, pero no ése).
Trataba de la terrible historia de una víctima, que enamorada -en la distancia- del atlético Jesse (en realidad de una gordísima psicópata norteamericana) vio como a lo largo de los años su vida se iba convirtiendo un infierno.
Jesse era un héroe de guerra, bombero en NYC durante el 11S, bombero voluntario para apagar incendios forestales, poeta, vaquero… Padecía traumas y ataques por las terribles vivencias pasadas y sólo le faltaba ser agente secreto o tener un proyecto místico que vender a Google para poder pasar por nuestro Doppelgränger particular1: Adrian, Rodrigo, Nogueira, Iglesias, Alex Bethancourt, Pytr Hádrian Kalinska, Roi, Rodrigo, wardog, winter, wayreth, Ravnos, Ravenshill, Mccloud, belzeebub, razorsiete, wintermute…
La historia es muy parecida a la de cualquiera de las víctimas de nuestro clon oscuro: muchísimas mentiras, plagio a raudales, abuso, violación de la inocencia y la confianza. Sólo que ésta duró varios años. Hay incluso un absurdo intercambio de ropa interior usada para constatar la compatibilidad de olores corporales. Sin comentarios.
Este Jesse James también “enfermó de cáncer” (recordemos a nuestro gemelo malvado: cáncer= la historia se acaba).
Y acabó por descerrajarse la sesera con una escopeta.
Entonces “apareció” la hermana de Jesse, esto es, la misma gorda psicópata, pero dando la cara.
Se puso en contacto con la víctima y se convirtió en su “nueva mejor amiga”. Juntas lloraron a Jesse y recordaron al héroe.
Se conocieron en persona. La psicópata acabó visitando a la víctima en su casa…
Y, gracias a los cielos a los amigos de la víctima, la chica “fue salvada” in extremis (desparasitada) en una rocambolesca epopeya.
Al final, la víctima y los amigos decidieron no denunciar y olvidarse del tema. La gorda psicópata (Jesse James) sigue libre y sin cargos.
Sólo queda el relato de los hechos como una aviso para navegantes: Aquí hay monstruos.
Antecedentes Doppelgränger:
Xan | xanfarin.com: Doppelgänger ; Doppelgänger: la Motivación ; Doppelgänger: análisis del Parasitismo
Zor | incoherencia.com: Doppelgänger II ; Doppelgänger III
Hace unas semanas fue noticia la historia de una adolescente de 13 años llamada Megan Meier.
La historia tiene un año, pero es “ahora” noticia (lo siento, también está en inglés)
La madre de uno de los “amigos” de Megan, que vivía en su misma calle, se inventó un perfil virtual en MySpace y empezó a interactuar con la chiquilla. La señora fingía ser un guapito adolescente que se convirtió en el “nuevo mejor amigo” de Megan.
La madre- psicópata, decía querer saber que pensaba la niña sobre su hijo, y no se le ocurrió mejor forma que inventarse un personaje y “enamorarla”.
Una persona adulta, madre de familia, jugando con una niña de trece años.
El “juego” se le fue de las manos, y se volvió enfermizo y sádico. La mujer empezó a hacer encuestas online del tipo “¿piensas que Megan es una “facilona”?” en las que votaban los amigos y conocidos virtuales de Megan.
La madre-psicópta ejercía su poder y daba rienda suelta a su sadismo y necesidad de control. Para los visitantes era un juego. Los padres de Megan no se enterban de nada; y Megan estaba sola.
El juego acabó cuando la madre-psicópata/chico guapo le dijo a la pobre chica que era Mala, muy Cruel con sus amigos y que el mundo estaría mejor sin ella; y cortó la relación.
Megan, a sus trece años, no estaba en su mejor momento: diagnosticada depresión, problemas de autoestima por su sobrepeso, aparato en los dientes… Una adolescente con problemas como tantas otras. Sólo que en su caso una psicópata la puso en su punto de mira.
Megan se suicidó. Estaba a punto de cumplir sus catorce años.
En un principio, la madre psicópata salió libre y sin problemas. Luego aparecieron los mensajes finales, conversaciones y testimonios de vecinos que dijeron que al enterarse del suicido, la mujer empezó a reírse.
Al final, sólo quedó un artículo [Megan Meier] en la Wikipedia con un montón de referencias.
Una familia destruida, y una niña muerta.
En una sociedad en la que el individuo está cada vez más solo, Internet se ha vuelto el medio perfecto donde desde la comodidad del sofá, “hacer amigos”.
Internet es perfecta darte a conocer y para conocer gente. Para mariposear. Entre otras muchas cosas.
Sólo hay un problema: es un medio lleno de aguas turbias, arenas movedizas, pirañas, tiburones y psicópatas.
Terribles psicópatas que campan a sus anchas, sin control ni limitaciones. Psicópatas que incluso se comen a la gente que conocen por Internet.
Internet es un medio en el que, para bien o para mal, podemos soñar despiertos.
Un medio en el que nuestra primera defensa social, nuestra inteligencia emocional, no sirve apenas para nada; y en el que nuestro sentido común se ve minado por la confianza en el otro y/o el desconocimiento.
“Mi historia” empezó con un e-mail de contacto: una desconocida se presentaba a sí misma, sus circunstancias y una historia de usurpación de identidad. La mía.
Una desconocida que resultó ser una experta en mi. Una auténtica xanfarinóloga.
La paranoia se extremó… ¿había, como ella decía, un psicópata, o era ella la psicópata?
La respuesta llegó vía las transcripciones de conversaciones de horas con ése alguien que se había hecho pasar por mi. Que usaba mis expresiones, que contaba mis anécdotas, mis filias, mis fobias, mis hobbies, mis pesadillas… como si fuesen suyos.
Que se “inventaba” mis cuentos o narra mis viajes. Palabra por palabra. Cientos de e-mails copias exactas de mis escritos, o caóticas mezclas de ellos.
Gracias al sencillo copiar-pegar, otra personas estaba “usando” la parte de mi vida que es pública y está “narrativizada”. Usando mi pasado, mis proyectos de futuro y mi día a día.
Hablo de de megabytes de evidencias tangibles: conversaciones de meses, cientos de e-mails, fechas, fuentes, datos contrastables. Todo muy real, con muchísimas fotos: personas reales.
Y entonces esta persona te pone en contacto con otra…. Y recibes una copia similar de todo lo anterior (mail, conversaciones…), sólo que dirigido a esta nueva persona.
Luego aparece una tercera. Salen a la luz denuncias de estafa, los robos… ahora ya está claro que son víctimas de un estafador.
Cuando aparece una cuarta… Hablo con Zor. Reconozco como suyas algunas expresiones usadas, y al suceder todo en Madrid con un “programador de élite” (el psicópata) como protagonista, es muy probable que él sepa algo.
La “historia” se destapa: las víctimas y los datos afloran como champiñones.
Hablamos de una década de estafas continuas y encadenadas con docenas de víctimas. Y de un psicópata.
Cuando todo esto te sucede a ti, cuando no es “otra” historia de Internet, una curiosa sensación de náusea se forma en tu estómago. Aparece un vértigo vital. Un vacío. Cierto desamparo.
Mi vida, mis escritos, son el cebo de un sofisticado entramado de mentiras cuya finalidad última es la estafa, y a través del cual docenas de personas han sido explotadas.
La sensación de náusea se mezcla con una pena y un asco indescriptibles. Y enfado, mucho enfado.
Por un lado deseas la cabeza de este parásito malnacido en una bandeja. Y que pague el mal y el daño que ha hecho. Por otro, sientes una lástima profunda al contemplar la locura de un ser humano, lo perdido que está y el ominoso futuro de le espera.
Piensas en las víctimas. En todo ese tiempo malgastado viviendo una mentira. En los recursos. En la ilusión. Y sobre todo en la pérdida de inocencia.
La próxima persona que llegue a sus vidas, lo va a tener muy difícil. No me extrañaría que obligasen a todos los nuevos conocidos a pasar a partir de ahora un test Voight-Kampff.
Es un drama.
Otra absurda historia de Internet, en la que esta vez, tú eres protagonista.
Ahora mismo, mi deseo primordial es DETENER este círculo vicioso de estafas y abusos.
Impedir que más gente sufra porque un desequilibrado necesita masturbarse exhibiendo un ego que ni siquiera le pertenece.
Si conseguimos esto, seré feliz.
Será un inicio.
No creo en una justicia cósmica, y la humana suele decepcionar. Creo que cada uno porta en su interior su propio infierno. Y que para bien o para mal, nuestras acciones y sus consecuencias y nuestra forma de ser, acaban haciendo llegar días de cobro y días de pago.
También creo en la ley.
En esta historia las denuncias tienen que ponerlas las víctimas, aunque es un tema complicado.
Hay chantajes con fotos y vídeos personales; amenazas directas; la cuantía de las estafas no es millonaria; no se ha ha generado alarma social; la vergüenza y el miedo al juicio social (algunos necios señalan a las víctimas) juegan en contra.
Algunas víctimas prefieren pasar página y olvidarse todo… Otras, a pesar de todo, aún siguen queriendo al estafador.
Lo dicho: es complicado.
Pero hay denuncias, que se acumulan y acumulan. Y junto con ellas, mucha sed de justicia.
Mi parte en esta historia, junto con Zor, es crear aviso para navegantes. Un punto de reunión. Una base de operaciones. Alguien a quien dirigirte para contar tu historia y que te ponga en contacto otras víctimas de este estafador.
Un faro luminoso para que nadie más se acerque a esta oronda sirena psicópata que usa nuestros weblogs y sus contenidos para componer sus cantos. Para estafar.
A todo cerdo le llega su San Martín.
Digamos que éste, es el pregón de las fiestas.