Archive for the 'Münsterland' Category

Sabes que has pasado el tiempo suficiente en Alemania cuando…

Posted in Münsterland on September 10th, 2007 by Xan

1. Has separado tu basura en cinco* cubos-containers, y sabes la diferencia –o al menos deberías saberla- entre “Gelbe Sacke” y “Restmull”. [* Orgánica, embalajes, papel reciclable, materiales no retornables, cascos de botella –plástico o cristal- con “Pfand”; una vez el mes, “Sperrmüll”].

2.- Has bebido cerveza en una bota de cristal (“Stiefel”), un metro de vasos (“Meter”), o en un ‘tanque’ de cerveza (“Maß” , jarra de 1l.). O en todos ellos.

3.- Has tenido –o no- “lust” de hacer algo. Has estado visitado la casa de un amig@ y te pareció “gemütlich”.

4.- Te has encontrado esperando en el paso de peatones a que el semáforo se pusiera verde para ti, aunque no había ningún coche a la vista. Te has sentido culpable al cruzar un paso de peatones en “rojo”… y antes de hacerlo te aseguraste de que no había policía a tu alrededor. Si había más gente esperando contigo, ellos esperaron y te miraron mal.

5.- Te has puesto a dar saltos de alegría cuando en el Aldi, Lidl, Plus o Rewe (antiguo MiniMal) tenía la “semana española” y pudiste comprar aceitunas rellenas de anchoa, fuet o queso de Burgos.

6.- Sabes qué es un “Döner”. Has comido más de uno en la misma semana, cada vez en un “Imbiss” diferente. Sabes diferenciar un “Imbiss” de un “Bistro”.

7.- Te has agobiado intentando no perder el último “Strassenbahn” a casa. Has aprendido que “DB” (”Deutsche Bahn”) significa que uno de cada tres trenes llega tarde, y que ese tren generalmente suele ser el tuyo. Has aprendido a programar tus viajes de tren usando rutas alternativas. Has perdido por lo menos un tren.

8.- Te has comprado una bolsa de tela para traerte las compras a casa aburrido de pagar por las bolsas de plástico en los supermercados. Probablemente tienes varias bolsas de tela. Probablemente al menos una de ellas es de “diseño”.

9.- Sabes diferenciar entre al menos diez tipos de pan*. Has desayunado/ almorzado/ cenado “Brotchen/ Semmel” mientras andabas por la calle o viajabas en tren. [* “Vollkornbrot”, “Sonnenblumkernbrot”, “Landbrot “, “Schwarzbrot”, “Knäckebrot”, “Kümmelbrot” , “Pumpernickel”… hay más de 300 tipos de pan en Alemania. Franceses con vuestros “baguettes”: morded el polvo].

10. Has desarrollado la habilidad de montar en bicicleta mientras bebes cerveza o llevas un paraguas; también la habilidad de volver a casa bebido y montado en tu bici.

11.- Has bebido cerveza en público, desde paseando por la calle hasta montado en buses o trenes. La policía al verte simplemente miró tu cerveza con envidia y te saludó.

12.- Has bebido cerveza “Hell” y “Dunkel”; cerveza embotellada mezclada con Coke, Fanta naranja o limón, cerveza mezclada con sirope de frutas o zumo de plátano… Has bebido cerveza con fresas maceradas o con un coctel de frutas en almíbar (“Altbierbowle”). Has bebido cerveza para niños (Malzbier) y te ha gustado. En cada ciudad que has visitado has probado la cerveza local; sabes que marca de cerveza produce cada ciudad.

13.- En al menos una ocasión alguien ha mantenido -o intentado mantener- una conversación de carácter escatológico contigo, anunciando públicamente que ese día sufría diarrea o describiendo las características y frecuencia de sus deposiciones. La misma persona se ha escandalizado/ reído cuando tú has pedido un pañuelo de papel porque “tenías mocos”.

14. Has disfrutado de una “Kugel” de “Eis” al día… cada día.

15.- Sabes que significa “Klo”, y has ido “auf” uno.

16.- Sabes dónde localizar un “Kiosk” en tu barrio para comprar cosas hasta las 0:00; y sabes que estación de servicio tiene tienda 24h para poder hacer compras después. Has visitado la tienda de una estación de servicio un domingo porque es lo único que estaba abierto.

17.- Sabes que es un “WG”, y probablemente has vivido en uno.

18.- Al menos una persona te ha gritado “Richtige Seite!” cuando no ibas por el carril correcto de bicicleta. La policía te he parado al menos una vez por no llevar luz banca frontal o luz roja trasera en tu bici. O por andar “sin manos”. O por andar en bici con las compras en una mano…

19.- Alguien ha intentado corregir durante dos horas tu manera de pronunciar “verrückt”, “bequem” o cualquier otra palabra. Dos horas. Esa misma persona era incapaz de pronunciar tu nombre correctamente y decía cosas como “Baarrrselooona” o “saaaangríaaa”; tú le seguiste la corriente.

20.- Has usado un retrete con “plataforma” y te has preguntado qué clase de enfermiza sociedad diseña un retrete en el que las heces se acumulan y quedan expuestas en una plataforma. Nadie te ha explicado nunca que en estos retretes hay que sentarse al revés –de cara al depósito de agua- y que esa “plataforma” se solía usar a modo de bidé. Has sacado fotos o un vídeo de estos retretes. Probablemente aún no sabías para que servía esa “plataforma”.

Tengo una visita…

Posted in Münsterland on August 2nd, 2007 by Xan

Confirmada mi primera visita en más de un año: se hacen de rogar. Rhu se pasa por Münster.

Supongo que vivir en Alemania es un pequeño freno: estereotipos y clichés ocupan la mente de casi todo el mundo, y pese a las “lowcost” siempre parece más interesante cualquier otro sitio.

Supongo que es difícil vender Alemania cuando los “agentes de marketing” son turistas alemanes comportándose como turistas, y no como alemanes (como hacen todos los turistas sean del país que sean). Cuando hay una historia escrita que se ocupa de recordarte permanente de quienes son los buenos y quienes los malos. Y de reproducir clichés.
Y cuando quieres vacaciones… y sólo te pueden asegurar que quizás llueva.

Si se pudiese definir Alemania en una frase, yo elegiría: “un agradable sitio donde vivir”. Con toda la “carga” que esa frase tiene.

Hay muchas “Alemania”, todo depende de en qué región residas. No es lo mismo vivir en la masificada e industrial Renania-Westafalia… que perderte por la plana y vacía costa del norte o deambular cual vaca de Milka por Bavaria y la región alpina. No es lo mismo trabajar que estudiar. No es lo mismo tener más de 30 años que menos.

“Mi Alemania” es un invernadero académico. Es artificialmente “especial”. Y es lluviosa.

Vivo en una ciudad idílica formada por estudiantes, profesionales, y burócratas. Academia y clase media y media-alta. Una ciudad católica y conservadora (valga la redundancia) donde 40.000 estudiantes de todas partes se encargan todos los meses de llenar las cuentas bancarias de los residentes autóctonos con sus pagos de alquiler, compras y gastos sin especificar.

Es una ciudad en la que puedes ir tranquilamente bebiendo tus cervezas por la calle, o hacer una barbacoa en cualquier zona verde. O volver a casa paseando a las tres de la mañana sin pensar ni un instante que puedes estar en peligro.
Todo es VERDE. Verde “árbol” y verde “reciclar”. 150.000 bicicletas llenan las calles, y hay tanta vegetación que en caso de ser alérgico, pensarás que vives en el infierno. Tenemos ardillas en nuestro jardín trasero, los pájaros te despiertan por las mañanas. Las rotondas y los parques son pasto para los miles de conejos que viven en salvajes en esta ciudad-zoo abierto.

Todo son panaderías (el culto al pan sólo se entiende tras pasar aquí una temporada) y farmacias. Y Aldis. Y Rewes. Lidls. Y Edekas. Y DMs… la perfección se llama barato y “hecho en Alemania”.

Ciudad de imbiss y bistros donde comer rápido para disfrutar de los Cafés. Cantinas universitarias donde no se friegan los platos. Quioscos donde comprar cerveza a cualquier hora del día.
Algún anoréxico museo… los estudiantes buscan más fiestas que cultura. Muchas franquicias de ropa barata: los estudiantes marcan la moda. Ropa de invierno, ropa negra.

Cada calle es un universo independiente lleno de casas de tres alturas, carriles de bicicletas, gente silenciosa y oscuridad en la noche.
Cada persona es un mundo tribal claveteado de señales de pertenencia: estatus, gustos, tendencias políticas y religiosas… Todo puede leerse de un sencillo vistazo. La buscadísima estética es tan importante que la no-estética te define por igual. Todo el mundo dice “estoy aquí, existo, soy diferente, pertenezco”. Mírame.

Münster es una ciudad burguesa donde la gente bien cría a sus camadas en un entorno seguro y amigable. Un entorno lleno de una legión de normas invisibles y no escritas que marcan la pauta de lo que es ser un ciudadano. De lo que es ser alemán. Que te señalan como extranjero en la distancia y que como tal te mantienen siempre en la periferia si careces de un guía local.

Olvida todos tus clichés sobre Alemania.

Es muy verde. Es organizadamente caótica. Es mayoritariamente rural. Es oscura. Es consciente. Es pausada. Y es sobretodo: tranquila.

Alemania no “sucede” en las ciudades, meras excepción a la media: son pocas y están poco habitadas. Alemania no es Berlín.
Alemania existe en ese espacio rural-urbanizado-laberíntico de cientos de miles de casas unifamiliares de dos alturas con mini-jardín y garaje rodeadas de carreteras que no llevan a ningún sitio, donde viven 60 de los 80 millones de Alemanes.

Un espacio oculto al visitante, en el que nunca hay turistas extranjeros ni apenas inmigrantes. Un espacio siempre abierto y siempre oculto.

Ninguna campaña turística te hablará de ésto: la primera norma del club es no hablar del club.

Sperrmüll

Posted in Münsterland on April 4th, 2007 by Xan

Una vez al mes, en Alemania -al menos en la que yo conozco- la gente saca a la calle “basura” ( la basura “auténtica” incluye los tipos: orgánica, papel, envoltorios, botellas vacías con impuesto, vidrio retornable, cosasnoreciclables).

El “Sperrmüll” es basura por definición. También es casi un evento social.

Hay dos “caras” o maneras de ver este día especial:

Opción 1: ¿Has hecho obras en casa? ¿Cambiado tu decoración? ¿Los niñ@s han crecido y quieren un ikea-cuarto nuevo? ¿Has comprado una nevera-horno-cama-xXx nueva y te sobra la vieja? ¿Se ha muerto alguien en la familia y sobran todas sus cosas?

La parte “ofertante” acumula las cosas que NO son basura normal (catalogable según las categorías (1) estándar Y (2) pequeña -que cabe en las bolsas correspondientes) durante un mes; y un día (generalmente la noche del primer lunes de casa mes) las saca a la calle.

En La Comarca llamas a “los traperos de Emaus” o avisas al ayuntamiento -tienen un servicio a tal efecto- o preguntas a alguien si quiere tus muebles para “su casa del pueblo”.
Generalmente las “sobras” de la gente tienen que ser muy viejas o muy nuevas para entrar en la categoría de “sobras aceptables/ apetecibles”.

Aquí te limitas a sacar a la calle lo que no necesitas más. Desde la habitación del abuelo que pasó a mejor vida (se marchó a vivir a Mallorca con su jubilación y una azafata de congresos treinta años más joven) hasta las maletas estilo post-guerra que trajeron tus abuelos cuando tuvieron que abandonar la región de Bohemia al cambiar la nacionalidad de ésta.

“Sperrmüll” incluye todas tus sobras “grandes”. Desde cubos de pintura vacios o una bicicleta rota, a una barandilla de escalera o un armario.

Teniendo en cuenta que la mayoría de la gente vive en casas uni o bi familiares y que la mayoría se encarga de reformar sus casas (motivo por el que las casas uni o bi familiares alemanas, al revés de lo que sucede en el resto del mundo, se desvalorizan con el paso del tiempo), los restos que puedes encontrar por las calles son de lo más variopinto.

Opción 2: ¿Necesitas algo? Algo va desde restos de pintura blanca para retocar un manchurrón en la cocina causado durante la última fiesta hasta un sofá “nuevo”. ¿Tienes sencillamente curiosidad por saber qué tira la gente? ¿Necesitas hacer un regalo “kitsch”?

Estudiantes ( hay 40.000) que vienen para poco (o mucho) tiempo y no quieren invertir en sus casas alquiladas, o que tienen necesidades determinadas. Profesionales del “apaño” que recogen basura y venden antigüedades. Curiosos…

Todos se dan cita este día del mes.

Unos pueden librarse una vez al mes de su basura, los otros disponen de una noche entera para recorrer la ciudad y encontrar sus “tesoros”.

Al día siguiente, los servicios de limpieza recogen todo lo que haya “sobrado”. Y lo destruyen.

Desde hace dos días disfruto de una mesa de oficina ENORME que ha sustituido a mi mesa enorme de Ikea.

El proceso fue el siguiente: salimos a tirar viejas sillas y alguna cosa rota acumulada durante un mes, y nos encontramos una mesa preciosa y Grandísima, de oficina. La mesa se vino con nosotros a casa, a mi habitación. Mi mesa se fue a la cocina. La mesa de la cocina, una auténtica Mufuti (=Multi-funktionell-Tisch) con manivela para transformarla, salió a la calle como Sperrmüll en busca de nuevos -y freaks- dueños.

Es difícil de describir a las hordas noctámbulas de personos que recorren las calles armados con linternas de bicicleta (las calles en Alemania apenas se iluminan) buscando entre los montones de basura. Dándose consejos sobre dónde hay determinados montones de “calidad”. Vagando cual zombies por calles que generalmente a partir de las 23:00 están desiertas…
Sperrmüll es un deporte, una competición. Y una manera de entender la vida.

Generalmente el spermüll que traes a casa es limpiado, reparado y pasa a formar parte de tu ecléctico entorno: una mezcla de diseño para masas de Ikea, decoración entrañable, libros, regalos absurdos, tecnología y sperrmüll. Puedes presumir de sperrmüll si éste tiene “encanto” o “calidad”. Al igual que con la generalista Ikea, puedes reconocer el estilo sperrmüll. Tienen un estatus similar. Quizá inferior en el primer caso debido a la carencia de gusto y dedicación que implica: una casa 100% estilo Ikea es una casa barata (= vaga, sin personalidad, estándar).

Hay un estadio en el que ya no se “sale” a por Sperrmüll. Es el estadio en el que dejas de vivir de alquiler para vivir hipotecado, en el que dejas de salir por la noche para “aprovechar” las mañanas. En el que tu tiempo empleado en buscar basura vale más dinero que la basura que vas a encontrar. Es ese momento donde pasas de tener “cosas viejas” a tener antigüedades.

Se trata de una “vida cohete” organizada por fases vitales de combustible vivencial que “van cayendo” según avanzas. Es importante quemarlas del todo para no “echarlas de menos”. Haz muchas fiestas para no sentir que te dejaste alguna. Acuéstate con muchas mujeres para no sentir que la cuenta está inconclusa. Vive como un punk y/o un hippy para poder disfrutar de tu estadio como burgués acomodado sin trabas ni complejos. Quema hasta la última gota de la fase en la que te encuentres para no arrepentirte de nada en el futuro… Yap. Carpe diem, tempus fugit y todas esas memeces existencialistas.

Ahora necesito un sofá orejero. La nueva mesa ha cambiado la disposición de mi habitación y hay un hueco perfecto debajo de la diana electrónica para dejar la ropa cuando te la quitas. El mes que viene, o el siguiente… encontraré el sofá adecuado para mi “hueco”.

Con el Sperrmüll no hay prisas ni deseos preconcebidos. Es muy zen conceptualmente.
Encontrar exactamente lo que necesitas, a pesar de no saber que lo necesitabas, crea un estadio mental similar al satori o al producido por probar el Häagen-Dazs apropiado.

Brilla el sol. Escribo desde mi mesa nueva. Y me maravillo de que se pueda crear estatus social con cosas que sacas de la basura.