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Empieza la mudanza

Posted in xanfarin.com on June 25th, 2008 by Xan

El paso uno consiste en cancelar contratos. El paso dos en iniciarlos.

Estoy a medio camino. Empiezo por el final.

Contratos de teléfono.

Hay diversas compañias más o menos importantes: La timofónica local, Telekom -a evitar- y otras como Arcor, 1&1, Versatel…
Se dividen en dos apartados: las que te obligan a firmar un contrato de 24 meses con una clausula de escisión más o menos 100€ y “Alice”, una compañía cuya “diferenciación” es que puedes cancelar tu contrato con cuatro semanas de antelación sin penalizaciones ni plazos mínimos.

El contrato de 24 meses es un estándar en Alemania: Desde móviles a gimnasios. Separa a los que tienen “residencia fija” de los “temporales” (lumpen social, estudiantes, inmigrantes con visa etc.). Estos contratos son como una “losa” y los comerciales con los que tratas son (1) gente que hoy es comercial y mañana funambulista o (2) buitres.

Casi todas las compañias nos ofrecen tarifa plana de llamadas a teléfonos fijos en Alemania y conexión a Internet “wifi” T1 (una “16.000″).
Casi todas ofertan los dos o tres primeros meses gratis. El router (wlan) también suele ser gratis, aunque hay que pagar los portes (9,90€).

Las diferencias radican en (1) números de teléfono incluidos en el paquete -entre uno y cuatro por contrato-; (2) posibilidad de tarifa plana para Europa y/o móviles; (3) regalos.

El apartado “regalos” es importante: desde cheques por 150€ para gastar en “Saturn” a descuentos de diverso tipo.

En función de la compañia elegida, un mismo producto implica cheques regalos, modelo de router y algunos meses de alquiler “gratis” que suponen diferencias netas de precio de hasta 300€.

Por ahora nos quedamos con ‘Alice’. No nos “regala” nada pero no nos ata por dos años.

Contrato “telecomunicaciones”.

El gobierno alemán cobra una “tasa multimedia” por hogar o usuario (caso de pisos compartidos): Tener televisión o radio supone un impuesto mensual extra.

Da igual que sea una radio de ducha, un radio-despertador, ordenador con internet o un proyector de plasma conectado al decodificador vía satélite. Cualquier cosa capaz de reproducir radio/televisón cuenta y cuesta.

Cuando te mudas, un tipo se pasa por tu casa para preguntarte qué tienes y definir tu factura mensual.
Este tipo NO puede entrar en tu casa para controlar tus posesiones: De ti y de tu karma depende confesar qué usas/ tienes en casa y pagar el correspondiente impuesto.

En nuestro caso no consumimos televisión ni radio, así que por principios no declaramos/pagamos este impuesto.

Espero que esto siga así en la nueva casa. Me niego a pagar impuestos “potenciales” que gravan casos hipotéticos como el que yo pueda ver TV o escuchar radio usando mi ordenador.

No tengo el más mínimo interés en ver “televisión”, sea del país que sea. La prensa escrita online cubre todas mis necesidades informativas y el ‘torrent-e de la abundancia’ se encarga de las lúdico-culturales.

Contrato de electricidad.

Pago mensual estandarizado y cada semestre ajuste de la cuenta y consecuente pago -o devolución- por consumo extra.
Muy profesional: un sencillo mail al organismo pertinente vale para iniciar, transferir o cancelar contratos.

Actualmente, en un piso de cuatro, pagamos 72€ al mes con un reajuste semestral al alza.

Todo depende de quién vive con nosotros: El año pasado sólo pagabamos 60€ al mes y no hubo apenas reajustes. Este año tenemos un adicto a las pizzas al horno amante de usar varias veces por semana la lavadoras a media carga que ha disparado los gastos eléctricos.  Los compañeros de piso pueden salirte “caros” en demasiados aspectos.

Contratos varios.

Nuestra casa nueva es media planta (75m2) en un chalet de dos plantas con terreno propio circundante. Los costes de agua, calefacción, basura, mantenimiento de la casa y jardín corren a cargo del dueño de la casa o van incluídos en el precio del alquiler.

Tenemos un termostato con “contador” para controlar el uso de la calefacción. Este año el precio de la energía va a suponer una bofetada a muchas economías domésticas. En muchas casas “viejas”, especialmente las que tienen techos altos (más de tres metros), el próximo invierno las facturas mensuales de calefacción/electricidad se equipararán al precio del alquiler.
El contrato de la nueva casa, casi un libro con disposiciones absurdas como el tratado sobre uso de herramientas industriales en casa o los horarios a los que puedes ducharte (actualmente “liberalizados” por ley, está firmado.

500€ al mes por la casa (360€ de alquiler (”frío”) más 140€ de costes varios -mayormente calefacción-). Más 30€ de teléfono, más 30€ de electricidad.

280€ mensuales por persona todo incluído.

A cambio tengo una habitación de 23m2 (con acceso a sótano/lavandería y ático/trastero) en la primera planta de un chalet rodeado de jardín.

La relación prestaciones/precio/localización está bastante bien. El nivel de calidad de vida ofrecido por la nueva casa/barrrio por 280€ al mes es sorpredentemente alto.

Las casas en Alemania generalmente se alquilan vacias: Nos traemos cocina completa y nuestros muebles.

Los siguientes pasos serán avisar al gobierno alemán (vía ayuntamiento) y al consulado de mi nueva dirección.
Por un lado me da pena dejar la vida de “comuna internacional” que tanto me ha aportado en los últimos años. Por otro necesito “mi casa”.

Al menos por un tiempo.

Adios a la Habitación Azul

Posted in xanfarin.com on June 18th, 2008 by Xan

Cancelado el contrato de nuestro WG (”comunidad/casa”): nos vamos todos a finales de julio.

Unos a primero a Tailandia de vacaciones y luego de (a) Erasmus en Londres / (b) qué más da.
Otros (c / d) a una casa nueva.

Bettina, la por ahora Chica de la Habitación Naranja, y yo firmamos contrato para la nueva casa. Los colores están por decidir, pero tras dos años de azul marino creo que necesito “blanco” por un tiempo.
La nueva casa está en las afueras, en un agradable barrio residencial rodeado de bosques. Viviremos en una casa de dos plantas con jardín. Con el dueño -una pareja de ancianos- viviendo en la planta baja y una pareja de chicas alemanas como vecinas de planta.

Dos habitaciones (de unos 22m2 cada una), cocina, baño y un balcón enorme que da al atardecer. Todo el piso es increíblemente luminoso.
Aceptablemente caro: con el nuevo contrato de teléfono que incluye los tres primeros meses gratis y la calefacción incluida en el precio base vamos a pagar lo mismo que ahora durante el primer año.
Eso sí, con una T1 [1,5Mb/s reales de descarga] para navegar por Internet y tarifa plana telefónica para 25 países en Europa.
El año que viene veremos cómo nos afecta la subida de precios por gas y electricidad, se prevee que será una bofetada.

El único problema “actual”: las distancias. Viviremos 1,4 Km más lejos (en relación al centro) que ahora. Más o menos la misma calle… en dirección contraria a la ciudad.

De ir paseando (3′) a mi “Fitness Studio” tendré 2km. De tener un supermercado que abre de 7 a 22h. al lado de casa pasamos a tener que “organizar” las compras.

A cambio tenemos Espacio, un barrio “chachi” y tranquilidad. Se acabaron los latinos del edificio de enfrente con su música genera-violencia (la mía), los conciertos en directo del pub de la esquina los martes y los ensayos del presunto grupo de música que sólo saben/tocan una canción.

Se acabaron los compañeros de piso psicópatas y los “nuevos mejores amigos por dos semestres”. Los únicos psicópatas que habrá ahora en la casa seremos nosotros.

La casa sigue manteniendo el estilo “WG”. Un piso compartido para dos. Si cualquiera de los dos (yo) se marcha, el otro puede buscarse un compañero de piso nuevo sin problemas.

Hemos visitado algunas casas antes de decidirnos.

Es gracioso. Todo el mundo idealiza Alemania y muchas veces escucho los típicos comentarios sobre lo baratas que son las casas en Alemania, los altos que son los sueldos, lo rubias que son las chicas y tal y tal. Las manzanas del vecino siempre son más apetitosas.

Las casas de más de 20 años en Alemania, al menos en mi “región” y refiriéndome a oferta de alquiler, son una, literalmente, mierda.
Paredes de “pichiglas”, instalaciones eléctricas de chiste, mal aisladas y peor diseñadas. Si sopla el viento muy fuerte (como el “huracán” de hace dos años) arranca los tejados, si hace calor te mueres porque sólo están “preparadas” contra el frio (las que tienen los techos altos ni siquiera eso) y si llueve mucho de repente o fuera de “temporada” (como la semana pasada) se inundan los sótanos por el polen y demás detritus primaveral acumulado en los desagües.

La sociedad del bienestar de los años 60′, 70′ y 80′ trajo casas para todos… sólo que como en el cuento de “Los Tres Cerditos” unas eran de madera y otras de ladrillo. Siempre ha habido clases.
Las calefacciones de “antes” se comen tu presupuesto mensual y el hecho de vivir en casas unifamiliares dispara los precios de recogida de basuras, mantenimiento (el tema de los tejados es un atraco) etc.

Los jardines, que por ley deben estar “cuidados”, son un coñazo cuando son tuyos, y cuando son compartidos con más vecinos se convierten en origen de las disputas más absurdas.

Los que hablan de los sueldos elevados suelen olvidarse de los impuestos desorbitados.
En efecto, algunas chicas son rubias; la mitad de la mitad son naturales.

Como decía, hemos visitado algunas casas: Pensaba que la nuestra era una “caverna” sólo apta para estudiantes “espartanos” existencialmente muy motivados… Pero es un palacio comparada con algunas cuevas de troll que hemos visto.

Habemos Casa. Éso es lo que importa.

Cena con crimen

Posted in xanfarin.com on May 30th, 2008 by Xan

Llegada a los jardines botánicos del Palacio de Münster, en cuyo restaurante se celebró la cena.

Atmósfera setentera a la que contribuyó que casi todo el mundo acudió mejor o peor disfrazado. Fuerte sabor “británico”: el trasfondo de la historia eran los lios internos de una familia noble inglesa llena de lores, ladies y sires. Y el clásico “servicio” con mayordomo sarcástico.

La entrada, al más puro estilo jet-set de candelabro se hizo vía lista de invitados y cola de espera en la que poder comparar tu ropa con la de los demás participantes (unos 100).

Presentación de los personajes principales y elección in situ de los invitados con “papel” en la obra. Para nuestra suerte y desgracia el padre de Bettina, la Chica de la Habitación Naranja, fue elegido nada más llegar -lógico, por otra parte- como el notario que atesoraba el testamento y últimas voluntades del difunto amo y señor del palacio…

La cena, dentro de la propia historia, era un evento familiar a la que todo el clan (los invitados) habíamos acudido para escuchar la lectura del testamento… Nosotros eramos la parte “notarial” -Bettina actúo como hábil secretaria-.

Otros invitados tenían (desde el principio) o tuvieron (”voluntarios” o elegidos sobre la marcha…) otros roles a lo largo de la velada.

Una vez empezada la velada con la presentación de las cenizas del difunto, la salutación familiar y la introducción al más puro estilo de cabaret de los personajes -actores- principales empezó la cena…
El aperitivo, para mi disfrute personal, consistió en una decadente copa de absenta acompañada de la pertinente cucharilla, azúcar y cajetilla de fósforos. Curioso ver a 100 personas llevando a cabo el ritual “estándar” de consumo de absenta.

Dos platos llenos de eventos y un asesinato. Pistas e informaciones que los personajes/actores iban desgranando gracias a los diálogos inteligentemente encandenados.

Dos pausas para ir a baños, fumar o deliberar entre los platos. Retirada del nuevo “cadáver” que pertenecía -evidentemente- al heredero directo, acusaciones entre la siguiente línea de herederos y llegada del investigador…

Apagones, ambiente de tormenta para emplear rayos en las escenas o diálogos cumbre (pese al sofocante calor)… todo muy melodramático.

Con los postres recibimos tarjetas con un formulario donde escribir nuestros datos, nuestro “acusado”, el “motivo”, y el “castigo”.

Tras los postres, los actores eligieron entre los acertantes al ganador así como una selección de las mejores “ocurrencias”.

Me quedo con el que ofreció como castigo quedarse a esposa para siempre y el un descarado que escribió su número de móvil y una invitación para cenar para una de las actrices…

El asesino, evidentemente , fue el mayordomo.

La cena tuvo claroscuros.

El menú, al más puro estilo alemán no incluía bebida: El vino, carísimo, brillo por su bonita etiqueta y pésima calidad. Los platos dejaron mucho que desear en lo referente a cantidades y calidad. Al precio de la cena, podrían haberse esmerado un poquito más.

Los actores brillantes y la historia muy “Oscar Wilde” (lo que siempre es bueno).

La gente me sorprendió por su (1) ropa y su (2) entrega. Había desde putillas a mafiosas pasando por una amplia variación de gente más o menos gris o freak. El hecho de que hubiese un premio para los mejor vestidos -nobleza, años sesenta- contribuyó bastante.
Me lo pasé genial, mi cuello dolió un horror por todos los movimientos necesarios para seguir a los actores/historia a lo largo y ancho del enorme salón de banquetes.

El que uno de “nosotros” fuese participante “activo” libró al resto -no a Bettina- de mayores traumas públicos.

Fue justo lo que necesitaba después de mi examen: tranquilidad, humor inteligente y desconectar parte de mi cerebro. Dado que todo “sucedió” en alemán -con comentarios y brindis por la reina en inglés…- necesité el resto del cerebro funcionando al 120% para seguir la historia.

Este verano está siendo de lo más freak.
Mola.

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p.d.: también se organizan cenas con historia-estética barroca, vampírica, mafiosa, de cuento de hadas… si logramos olvidar la mala calidad del menú, quizás repitamos.