Todo encarrilado

26 December, 2011 (06:20) | Xanfarin.com | By Xan

Tengo mi reunión dentro de unas horas con el departamento ‘intermediario’ en mi trabajo. Espero que todo vaya muy bien: mi trabajo en Laos durante los próximos años depende de ello.

La semana que viene ya tengo rituales a los que asistir: una ordenación y una boda. Serán diez días muy muy intensos con ceremonias mañana y noche… más un mes de entrevistas a sus protagonistas (espero poder filmar además el proceso de creación de las túnicas daoistas y la platería usada en el ritual). Sólo con este material podría trabajar el resto del año en Alemania: editando vídeo, analizando datos, traduciendo textos litúrgicos, etc. :)

Y aún me quedan tres líneas de investigación que rellenar para las presentaciones de Paris, Leiden y Lisboa.

Estoy muy contento con cómo se están desarrollando las cosas. En todos los aspectos.

Ahora mismo me siento como el protagonistas de “Limitless”, con mi cerebro funcionando como solía hacerlo y mis ánimos a un nivel de positivismo cuasi místico.

Mi año nuevo empezará rodeado de chamanes: No se puede pedir más para iniciar el 2012 :)

Navidades en Vientiane

24 December, 2011 (08:56) | Xanfarin.com | By Xan

Los astros se han confabulado para que tenga que posponer mi viaje al norte de Laos hasta la semana que viene y me pierda la cena de Navidad en compañia de Eva, mi compañera de profesión.

En Vientiane la comunidad de investigadores ha decidido que irse a celebrarla a Tailandia es una buena idea. Volverán la semana que viene.

La Navidad en un país “comunista” con profundas raíces budistas -y animistas- es un concepto interesante. Hay camareras con gorros de papa noel y carteles aquí y allá. Nada que ver con la “estación de los regalos” tailandesa :)

El Año Nuevo será otra cosa… Pero hoy es Navidad.

Espero disfrutar de otra cena a base de pescado asado y ensalada de papaya junto al Mekong. Y luego irme a un night-club rebosante de jóvenes hembras de mi especie.

Intentaré robar al menos un abrazo navideño a alguna turista en edad de merecer. Quizá hasta dé una oportunidad a alguna “universitaria” local. Por la noche todos los gatos son pardos y todas las chicas universitarias… :p

De madrugada empezaré con las llamadas: la diferencia horaria hace que para cuando yo haya terminado mi “Nochebuena” en La Comarca la gente esté aún buscando bares ofreciendo vinos calientes… La magia del cambio horario con seis horas de diferencia.

No es un gran plan, pero la Navidad tampoco es una fiesta que nunca me haya entusiasmado demasiado. Ahora mismo es cuando percibo su significado más ‘auténtico’: rodearte de la gente que quieres y te quiere. Querer y dejarte querer. Y para éso no necesito excusas. Tampoco para comer cosas ricas  :)

Brindaré con cerveza Lao diluída en hielo unas cuantas veces. Y añoraré el sabor del ‘turrón duro’. Debería haber comprado turrón en Singapur cuando lo ví… El precio era decadente, pero a veces la decadencia tiene su momento.

Y seré feliz. Como cualquier otro día: disfrutando del momento.

Soy feliz :)

 

Feliz Navidad desde Vientiane.

 

 

 

 

 

 

 

Vientiane 28-14

21 December, 2011 (17:29) | Xanfarin.com | By Xan

Voy a pasar las Navidades en Vientiane.

Estoy en un hotel en el centro disfrutando de mi nuevo stick 3G con internet gratis durante un mes. Oferta navideña que se ha convertido  en un regalo de Navidad inmejorable. Espero que la conexión funcione en las montañas… para hablar hoy con una de mis colegas de profesión se ha tenido que subir a una colina para evitar drops y cortes. Su móvil sólo está activo en partes concretas del poblado en el que reside.

Me he vuelto adicto al pescado asado en sal. Es delicioso y ridículamente barato: dos euros por un pescado enorme cocinado a la brasa y servido a orillas del Mekong. Pollo, fruta, arroz glutinoso y sopas de fideos completan mi dieta.

Me encanta Laos. Me encanta que la gente me sonría. Que cuando voy a un club la gente se acerque a mi mesa a brindar. Sentirme ‘invadido’ por los grupos de cena que vienen con sus cubiteras y botellas de cervezas a intentar forzarme a vaciar vasos brindando.

Estoy sorprendidísimo de encontrarme a ‘lady-boys’ trabajando las calles junto al mercado nocturno, en el viejo Laos era algo impensable. Ayer estuve en una fiesta cuyos cantantes eran todos lady-boys.  Muy divertida: casi cabaret alemán xD xD xD

He de confesar que me agota el hecho de tener que cambiar de hotel cada X días. Hacer mochilas, deshacer mochilas. Buscar lavanderías. Matar mosquitos antes de dormir. Hacerme a la nueva cama… Subir su categoría lo hace todo más llevadero: desde el espacio a mi alrededor (mi actual habitación es enorme) a servicios extras (terraza!) y sensación de seguridad.

Pero una vez asentado todo es fácil. Me encanta Asia. Me encanta la facilidad con la que puedes moverte y tratar con la gente.

Hasta el viernes o el lunes no podré solucionar las cuestiones burocráticas. Espero poder volar al norte cuanto antes. A mis montañas. A mis dos carreteras que recorrer en moto. A mis arrozales. A mi tribu :)

Todo cobra sentido una vez aquí. Ésta es mi vida. Soy muy feliz.

 

 

 

Pattaya y fuegos artificiales

18 December, 2011 (06:40) | Xanfarin.com | By Xan

Disfruto de mi último día de playa.

Estoy a dos horas de Bangkok, en un hotel lleno de moteros thai con sus ‘chonis’ monopolizando la piscina mientras ellos tontean con sus motos. Creo que nunca entenderé la cultura motera: la mayor parte del tiempo se limitan a arrancar sus motos, acelerar parados disfrutando del ruído, limpiarlas, admirarse y sacarse fotos. El “juego” parece consistir en repetir el proceso cada X kilómetros, con paradas en garitos con amplio parking y terraza llena de potenciales envidiosos, que se recorren en manada.

Status. Atención. Pertenencia a grupo.  Jerarquías. Disfraces carnavalescos. Niños grandes. Masturbación.

Mi hotel está en medio de una reserva natural con vistas a un lago precioso en el que te puedes perder con kajaks alquilados a precios ridículos. La playa está a tiro de piedra. Estoy encantado.

Toda la zona está repleta de ‘villas’ de extranjeros afincados en la región, casi todos acompañados de alguna chiquilla local (quizá tengan 40, pero siguen pareciendo niñas). Evito el ‘nucleo duro’ de Pattaya lleno de puteros y pederastas que me revuelve el estómago, esta playa es la más cercana a Bangkok -dos horas- y es una de las mejores opciones a tener en cuenta para una excursión ‘centella’.

El clima, con los 30° grados casi contínuos, hace que estar en diciembre parezca irreal. Las noches son increíblemente agradables. Hace semanas que no llueve. Tras vivir durante años un monzón contínuo -entre Laos y Alemania- se agradece muchísimo vivir rodeado de cielos azules y sol. El mero hecho de levantarte en un día soleado carga tus baterías para hacer casi cualquier cosa. Especialmente cuando las noches están llenos de fuegos artificiales: anoche disfrute una muestra internacional de ellos. Increíbleble. Hacía años que no veía algo tan espectacular. Lo mejor de cada casa explotando en los cielos mientras babeas como un niño en la playa…

No me hago a la idea de que las Navidades están a la vuelta de la esquina. Por mucho árbol navideño que hayan montado en los centros comerciales. Sin frio y nieve no es Navidad :) No puede ser Navidad si estás en una playa vaciando coco tras coco :p

Mi físico está restablecido. Para una persona hiperactiva, la debilidad es una maldición. Es complicado explicar la frustación que genera que tu cuerpo no pueda estar a la altura de las necesidades de tu cerebro. Y sentir cómo tu cerebro no funciona como debería es peor aún. Siempre cansado. Siempre lento. Como si fueras una persona normal. Muerto en vida.

Me he saltado -contadas ocasiones- la prohibición de mi médico referente al alcohol: me limito a cerveza local -con hielos- y alguna copa aislada de vino, pero hay momentos en los que brindar es necesario. “L’Chaim” es un brindis que requiere cierta graduación.

Emocionalmente vivo en un carrusel de emociones.

“Tu deviens responsable pour toujours de ce que tu as apprivoisé”.

Es una gran cita de un gran libro. Le Petit Prince. “Eres responsable para siempre de lo que has domesticado*”. Durante demasiado tiempo me he sentido como un principito domesticado al que han atropellado y dejado varado en una carretera perdida mientras la conductora, una flor ebria, se marchaba de fiesta. Sin mirar atrás. Los días y las noches pasaron conmigo mirando sol y estrellas sin entender cómo ni porqué. O mejor dicho, no queriendo entenderlos. Bajo el shock de sentirme atropellado. Atropellado y abandonado a la intemperie.

Los días y las noche pasaron. Me levanté. Caminé mis primeros pasos. No había huesos rotos. Troté los siguientes. Intento ‘asilvestrarme’ lo más rápidamente posible y olvidarme de flores durante una temporada. El romanticismo es trágico por su propia naturaleza: todo lo que tiene un inicio tiene un final. Pero es aún más trágico cuando es ejercido sin responsabilidad.

El vértigo y la náusea de saberme flotando en el océano sin fondo de los primeros días está siendo sustituído por el placer de nadar y poder sumergirme en este mismo océano. De hecho, ahora mismo estoy buscando un batisfera para investigar qué hay bajo mis pies. Y aletas, un neopreno y un snorkel. Dejo el oxígeno para el año que viene.

Mis días están llenos de cosas que me hacen feliz. Por ahora, éso es suficiente. Espero poder volver a llenarlos de personas que me hagan feliz en breve.

 

* El Principito, capítulo 21:  ”Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo…”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Adaptación y cambios, cambios y adaptación

14 December, 2011 (07:42) | Xanfarin.com | By Xan

Mi PIC -partner in crime- sueca está a punto de tener su segundo hijo.

Hace unos años nuestra máxima ‘preocupación’ era conseguir vodka de calidad barato y no llegar tarde a nuestras clases de tango en Estocolmo.

Un año antes, elegir los cuadros de los enchufes para mi casa -a veces me olvido de que tengo una- me parecía una buena manera de pasar la tarde.

Hace un año, casi exacto, mi médico alemán me diagnosticaba una anemia férrica brutal rodeada de un cuadro clínico de lo más interesante. Hace poco más de un mes mi medica tailandesa me ponía en la lista de espera de una colonoscopia mientras me hablaba de cáncer. Mi probable cáncer. Hace unas semanas mi médico tailandés en un caro hospital privado me hablaba del misterioso mundo de los virus sin catalogar y me daba la enhorabuena: estaba curado.

Hace unos meses esperaba la evaluación por parte de la comunidad académica de un proyecto personal que creé desde cero en el que  he estado ocupado durante años. Hace unos meses, menos un día, recibía su valoración positiva, reconocimiento a mi trabajo y fondos, más que generosos, para poder investigar durante varios años más. Un lujo en estos días, especialmente en mi campo.

Hace unas cuantas semanas, la persona con la que compartía -y esperaba poder compartir el resto de- mi vida me decía que me amaba. Hace unas cuantas semanas, menos un día, la misma persona me decía que había dejado de hacerlo y que nuestros caminos se separaban.

Hace unos días caminaba deprimido bajo la lluvia tropical en Kuala Lumpur con mi corazón hecho añicos. Hace unos días caminaba -cojeaba- feliz de la muerte por una soleada playa en Singapur con mis días llenos de adrenalina.

Anoche cené pescado asado acompañado por una bella joven local en un mercado nocturno de flores y verdura en Bangkok mientras charlabamos sobre el siempre interesante mundo de los psicópatas. Sintiéndome muy afortunado por vivir una vida más o menos libre de ellos (comparativamente hablando). Riendo a mandibula batiente la mayor parte del tiempo por las anécdotas escuchadas, a pesar de que algunas hubiesen causado lágrimas en otro contexto. Escuchando una risa cristalina y cálida a cambio de mis propias desventuras que invitaba a todas mis hormonas al abordaje.

La misma persona. Diferentes países. Una montaña rusa de sensaciones.

Los últimos meses de mi vida han sido increíbles. Para bien y para mal. La mayor parte del tiempo me he sentido el protagonista de una teleserie muy mala con un grupo de guionistas ‘low-cost’ faltos de ideas y sobrados de clichés.

Los momentos complicados sirven para que centres tu atención en todas las personas y cosas importantes que estabas obviando. Una vez ‘enfocado’ esos momentos dejan de ser complicados para convertirse en oportunidades. Cómo las aproveches depende sólo de ti.

Sólo se vive una vez. Si lo haces bien, es suficiente.